
Recientemente, la editorial Palgrave Macmillan, publicó el libro The Politics of Public Appointments in Latin America. Who Holds the Keys?, en el cual, las profesoras Waleska Schumacher y Jeanne Simon, son autoras del capítulo 11 “Exclusive Confidence and Bureaucratic Turnover in the Chilean Senior Public Management System: Limits to the Professionalization of the Bureaucratic Elite”.
En el capítulo, las profesoras abordan la importancia de profesionalizar la función pública, centrando su atención en la élite burocrática y el Sistema de Alta Dirección Pública el cual estableció la designación directa por procesos concursales para la selección de quienes liderarán los cargos de liderazgo, considerando criterios meritocráticos, estableciendo un periodo de nombramiento de 3 años, pudiéndosele renovar por otros dos periodos. La misma ley 19.882 que en su título IV, crea el sistema, señala que, respecto a su remoción, el alto directivo público, sigue teniendo la calidad de exclusiva confianza de la autoridad que tiene la facultad de nombrarlo, lo que, ha permitido a la autoridad en muchas ocasiones, removerlos antes de cumplir el periodo de nombramiento, a menudo por razones políticas.
Las académicas mencionaron, que para resolver los problemas que se fueron evidenciando a través de los años, se realizó una reforma el año 2016, a través de la ley 20.955, “buscando, entre otras cosas, disminuir la tasa de directivos públicos que, por decisión de la autoridad, no terminaban el periodo de nombramiento, sin embargo, ha seguido sucediendo durante las presidencias de Sebastián Piñera (2018-2022) y Gabriel Boric (2022 – 2026)”, dijeron.
La reforma, además, “incorporó como atribución presidencial, de eximir la concursabilidad hasta en 12 cargos de primer nivel, procediendo en esos casos, a la designación directa por parte de la máxima autoridad, cargos que se conocen coloquialmente como “balas de plata”. Dicha atribución, solo puede ser ejercida dentro de los primeros tres meses de su mandato, debiéndose dictar los respectivos decretos en dicho periodo. A la fecha de cierre del estudio, Piñera en 2018 y Boric en 2022, hicieron uso de dicha atribución por el máximo permitido, es decir, 12 cargos”, añadió la profesora Jeanne W. Simon.
Este capítulo, comentó Waleska Schumacher, presenta la literatura sobre “profesionalización de la función pública, en donde, para la designación de esta élite burocrática, los criterios de mérito y de receptividad a distintos gobiernos, deben estar presentes. Posteriormente, se analiza la designación directa de los 12 cargos durante dos gobiernos, identificando la politización de cargos que deben ser políticamente neutrales, como por ejemplo el Director Nacional de Servicio de Impuestos Internos. En contraste, en cargos claves para su agenda programática, se observó el uso limitado de la designación directa. Se concluye con recomendaciones para abordar las principales debilidades del Sistema de Alta Dirección Pública”.
Calep Pimienta, uno de los editores del libro y director de Co-Integra: Centro de Incidencia Pública, comentó que el aporte central del texto es “mostrar que los cargos por designación no son un asunto meramente administrativo, sino un espacio donde se juega poder político, capacidad estatal y calidad democrática. El libro pone sobre la mesa algo que suele discutirse de manera fragmentada: cómo conviven la lógica política, la técnica y las prácticas informales en la selección de élites gubernamentales. Al reunir estudios de Argentina, Chile, Perú, Ecuador, México y Colombia, el volumen ayuda a desmontar ciertos mitos. Por ejemplo, que la profesionalización avanza de manera lineal. Lo que nos muestra este texto es que los sistemas de nombramientos son profundamente heterogéneos, frágiles y, al mismo tiempo, estratégicos para la gobernabilidad”, dijo.
De igual forma, agregó que el libro plantea que “la politización no es homogénea, inevitable e indeseable per se; más bien muestra variaciones, reglas formales e informales que tienen peso en la deliberación y arreglos institucionales que pueden mejorar la profesionalización. En ese sentido, el valor del libro es darle al debate académico una base empírica sólida y, al mismo tiempo, herramientas conceptuales para entender por qué algunos Estados logran construir burocracias más estables y otros siguen atrapados en ciclos de discrecionalidad”.
Al ser consultado por el enfoque comparado del libro, Pimienta indicó que es fundamental y clave “porque nos permite salir de las explicaciones circulares que suelen dominar las discusiones nacionales y observar diferentes realidades administrativas que, en su calidad de casos, informan y alimentan nuestro entendimiento de trayectorias nacionales y regionales. La comparación nos permite ver patrones que, visto a partir de un solo país, no son tan claros. Cuando uno pone lado a lado casos como Chile, con un sistema relativamente institucionalizado, y Perú o Ecuador, donde la volatilidad política marca los nombramientos, se vuelve claro que las reglas formales explican solo una parte del fenómeno”, explicó.
“El enfoque comparado del libro ayuda a entender que la profesionalización no depende solo de leyes o diseños técnicos, sino de arreglos y coaliciones políticas que las sostengan. Y eso solo se aprecia cuando se contrastan experiencias. Creemos que la diversidad de los casos presentados en este libro (Argentina, México, Chile, Brasil, Ecuador, entre otros) son una fuente enorme de aprendizaje local y regional”, complementó.
Para finalizar, el director de Co Integra ahondó en tres desafíos de la región en la materia: “El primero es la persistencia de prácticas patrimoniales muy arraigadas: venta de cargos, herencia de plazas, uso de puestos como moneda política. El segundo desafío es la fragilidad institucional. Incluso donde existen sistemas meritocráticos (como Chile) la estabilidad de los altos directivos sigue dependiendo del ciclo político. La rotación masiva con cada cambio de gobierno erosiona capacidades, rompe equipos y debilita la continuidad de políticas. Y el tercer desafío es más estructural: la falta de consensos políticos duraderos sobre qué tipo de burocracia queremos. Aunque hay una trayectoria y paradigmas más o menos notorios en las administraciones públicas, hoy sabemos que, sin acuerdos básicos, las reformas se vuelven “maleables”, se implementan a medias o se revierten con cada administración. Profesionalizar requiere tiempo, estabilidad y voluntad política sostenida, condiciones que hoy son mucho más relevantes y parecen escasear gracias a la polarización que se observa a nivel regional y nacional”, cerró.
El libro, lo encuentran en la plataforma Springer Nature, en el siguiente link: https://link.springer.com/book/10.1007/978-3-031-96216-5
